La Congregación religiosa Hijas de la Virgen de los Dolores (HVD) nace en Trujillo, provincia de Cáceres, en los primeros años del siglo XX. Fue fundada por dos trujillanos: Antonia María Hernández Moreno, mujer casada, y el sacerdote Juan Tena Fernández.
En vida de los Fundadores la Congregación se extendió por varias Diócesis de España, Portugal y Argentina. Desde el año 1994 las Hermanas trabajan en Angola, en la Diócesis de Benguela.
La Congregación tiene por patrona a la Virgen de los Dolores.
La atracción que Madre Antonia María sentía desde su juventud hacia la vida religiosa y el no haber podido realizar su consagración le llevó a ayudar a los jóvenes con vocación religiosa "para que nadie les quitase tan grande bien". La obra tiene su origen aquí, en el deseo de "trabajar en las cosas de Dios".
Junto al sacerdote Juan Tena organizó en un suburbio trujillano una catequesis para niños y niñas pobres, por los que tenían marcada preferencia; más tarde, una escuela, donde atienden su instrucción y su formación religiosa. Finalmente fundan un internado, al que llamaron "Seminario del Sagrado Corazón de Jesús", donde surgen las primeras colaboradoras, futuras hermanas de la naciente congregación.
Se inició la fundación en el año 1919.
En 1926 se aprobó en la Diócesis de Plasencia con el nombre "Hijas de los Dolores de María Inmaculada".
En el año 1967 la congregación obtiene la aprobación pontificia pasando a llamarse "Hijas de la Virgen de los Dolores".
Dedica su vida a Dios en el servicio a la Iglesia. Desde la fidelidad en su vida matrimonial, con el corazón abierto a las necesidades más urgentes de su tiempo, inicia su acción evangelizadora en una "escuela", donde educa y orienta a los más desfavorecidos. Vive especialmente atenta a los jóvenes que con inquietud vocacional buscan cómo realizar el proyecto de Dios.
Ya en el Seminario, resuena con fuerza en su corazón el texto evangélico: "Rogad al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies". Escritor, historiador, hombre de talante profético y con carisma vocacional, especialmente abierto a quienes sienten la llamada de Dios a la Vida Consagrada, se identifica con la Obra iniciada por Antonia María. Dedica su vida a hacer el bien y a hacer presente el Reino de Dios.
En el centenario da la Congregación y de nuestro Colegio, gracias a nuestros Padres Fundadores, a las Hermanas y a todas las personas que han caminado a nuestro lado hasta este momento.
Trujillo 1926-2026